El siguiente texto surge como respuesta a la anomia política en la que nos encontramos inmersos en nuestros tiempos. Vivimos rodeados de presupuestos teóricamente coherentes, como la supuesta superación de las ideologías o la fe en una democracia llevada hasta sus últimas consecuencias, pero en realidad nos encontramos en una sociedad sin horizonte, embrutecida por discursos vacíos y atrapada en dogmas oxidados. Hoy, lo que se repite no es necesariamente lo verdadero, sino lo aceptable. La pregunta central que guía este libro es: ¿cómo podemos reconstruir el pensamiento político y jurídico desde una base materialista, funcional y evaluable, de manera que los conceptos de Estado, derechos, democracia y moral tengan un fundamento plausible y operativo en la realidad social?